Noviembre, o dos cosas que echo de menos de vivir en Inglaterra

Capítulo un millón setecientos cincuenta y cuatro mil (no me odiéis).

A veces me da la sensación de que sueno súper esnob cuando hablo de lo mucho que me gusta Inglaterra y lo mucho que echo de menos mi año viviendo allí. Me recuerdo a mí misma a un monólogo de Santi Millán (ese sobre la gente que se cree muy cool, ya sabéis cuál os digo). Pero es que no lo puedo evitar. ¿Os acordáis del post sobre mi viaje a Londres? Pues eso, amor del bueno.

Pero es que son tantas cosas las que me dejaron enamorada, que es imposible que de vez en cuando no me asalte la morriña. Y cuando llega noviembre, a falta de un buen recuerdo, son dos los eventos importantes que se amontonan en la cabeza y me hacen suspirar con cariño por mis inglesitos: Movember y el Armistice Day.

No tienen nada que ver entre ellos, pero ambos los recuerdo con un cariño especial, y no sólo porque los dos me sorprendieron en su día hasta el infinito, sino porque tienen un elemento común que siempre me encantó de Inglaterra: La gente se une por una buena causa. Seguramente los conoceréis por encima o habréis oído o visto algo sobre ellos, pero hoy os los quiero acercar un poco más. Sigue leyendo

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Celebra Halloween, pero bonito

Sí, sí, habéis leído bien. Halloween y bonito. Porque si alguien os dijo alguna vez que las celebraciones de Halloween tenían que ser terroríficas y desagradables, mentía como un bellaco. Porque si sois como yo, seguramente os gustará eso de celebrar una fiesta en la que tus invitados se asustan a cada paso (sabe Dios que las amigas de mi cuñada aún no se han recuperado de aquel Halloween de hace años en el que el chico de la película y yo decidimos que íbamos a ir a asustarlas). Y aunque sí, es divertido,  no es la única forma de celebrarlo.

Confieso que este año yo también me siento un poco más “fisna” y estoy más en la línea del terrorífico-bonito que del terrorífico-sangriento-desagradable. Así que os traigo un puñadito de ideas que os pueden servir de inspiración si queréis celebrar un buen sarao, pero no tenéis ganas de llenar toda la casa de sangre y telarañas. Son todo ideas sencillas que podéis aplicar sin complicaros demasiado ni invertir mucho dinero.

Así que ahí va mi propuesta para este año: Black and white.

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“Grease is the word”: El menú y la decoración

Os seguimos contando lo que fue nuestro fiestón Grease para celebrar los 18 añazos de la pequeña de la casa. Hoy os explicamos cuál fue el menú de la cena y tooooodo sobre la decoración del local.

La cena la dispusimos en otra mesa, que no sólo estaba decorada como un típico diner americano de los 50 (como el que aparece en la película), sino que quisimos que la propia comida fuera la clásica americana. En este caso optamos por una decoración en blanco, rojo y negro, por lo que elegimos platos negros, las clásicas servilletas de cuadros blancos y rojos, y pajitas rayadas en los mismos colores.

Mogollón de hamburguesas y perritos calientes (con su correspondiente ketchup y mostaza), mini pizzas y patatas fritas fue la comida que elegimos. Para las hamburguesas y los perritos los invitados tenían las típicas bolsitas individuales para poder meter la comida. Las patatas fritas las servimos en unos conos individuales preciosos que imitan el papel de periódico, como en los puestos callejeros de la época. ¿Y para la bebida? Coca-Cola en botellas de cristal, claro.

Sobre los detalles, otra vez veréis que utilizamos los bocadillos de cómic para incluir frases de la película en las que apareciera la comida que estábamos sirviendo. La verdad es que la idea nos encantó y le dio un toque muy chulo a la decoración. Y mucho ojo a los servilleteros y al bote de las pajitas de estilo vintage, que quedaban conjuntadísimos.

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Pero si con algo nos volvimos locos, fue con la decoración. No queríamos que a la fiesta de nuestra peque le faltara detalle. Entre otras cosas, porque si le faltaba algo, con el nivel de conocimiento que tenemos en esta familia sobre la película Grease, era para matarnos. De hecho, tenemos que confesar que compramos más de lo que al final pudimos colocar.

Así que no escatimamos en vinilos para las paredes, decoraciones colgantes para el techo, fotografías con escenas de la película… Teníamos incluso el banderín del instituto “Ridell High”, que colgaba en una pared junto a la mesa dulce. ¡Hasta el baño estaba decorado!

Bocadillo de la escena de la fiesta en casa de Franchy, maquillaje, peines y rulos :)

Bocadillo de la escena de la fiesta en casa de Franchy, maquillaje, peines y rulos :)

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Y en una fiesta con temática de Grease no podía faltar la música. Así que la banda sonora de la fiesta fueron tooooodas las canciones que aparecen en la película y que algunas cantamos hasta la saciedad. Ejem. ¿Y dónde sonaban? Pues en una jukebox como las de la época, ¡claro! Bueno vale, que era falsa, pero quedó preciosa.

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Pero lo más chulo de todo fue, sin duda, nuestro súper photocall con el cochazo de los chicos de la película hecho expresamente para la fiesta. Y para rematarlo, mogollón de gafas de sol, pelucas y tupés, pompones y chaquetas de cuero que los invitados podían ponerse para hacerse las fotos más chulas de la historia.

Para muestra, un botón.

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Por último, queremos dar un millón de gracias a los asistentes, que vinieron todos disfrazados para dar el toque maestro a la sorpresa, y sin ellos todo esto no habría tenido sentido. Y otras tantas gracias a las chicas de Scrap i Pebre i de Les Rosites, que nos ayudaron a hacerle a la peque los regalos personalizados más chulos del universo:  Un álbum en el que pusimos fotos de la familia y firmaron todos sus amigos durante la fiesta, y un kit de colgador para la puerta y llavero en forma de gatito ideales.

Esperamos que os haya gustado, porque a nosotros nos encantó. ¡Un besote!

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Los novios quieren MORADO (segunda parte)

Cuando Carmen nos encargó la mesa dulce para su boda con Abdel, que los colores elegidos fueran morado y oro nos pareció sólo una casualidad, pero la verdad era… ¡que el morado había vuelto!

Sin embargo, la mesa de Abdel y Carmen no podía ser más especial. Empezando por el tema, acorde con la decoración de estilo marroquí de la boda, y siguiendo por la comida que servimos a los invitados. Además, la mesa estaba situada en el jardín del Monestir de Sant Jeroni (en Rótova), que no puede ser más bonito y en el que todo luce mucho más.

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Los motivos de la tarta que coronaba esta mesa imitaban los damasquinados en oro, y estaba flanqueada por dos farolillos dorados y un marco de fotos preciosos.

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Esta pareja quería que sus invitados tuvieran la merienda preparada al salir del salón para pasar la tarde en el jardín. Y no querían cualquier cosa, sino raciones grandotas de repostería tradicional, ¡claro que sí!

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Porque no sólo de galletas y cupcakes vive el hombre. ¡Estuvo genial!