La boda marinera de Belén y Jaime

La semana pasada no os pudimos contar en qué habíamos andado metidos ese fin de semana, así que para compensaros, esta semana llegan dos posts cargaditos de fotos de los dos eventos en los que tuvimos la gran suerte de estar presentes. Y para empezar, quiero hablaros del BODÓN de Belén y Jaime.

Me gusta explicaros la relación que tengo con mis chicos, y si ya os conté que Amelia y Borja eran súper especiales por ser los primeros que confiaron en nosotros después de la reapertura, con Belén y Jaime me pasó tres cuartos de lo mismo. Porque no hay nada más gratificante que recibir clientes que vienen recomendados. Bueno, sí que lo hay: Que la recomendación sea de los trabajadores del Hotel Villaitana, en Benidorm, donde estuvimos en mayo para la comunión de Ángela. Allí es donde trabaja nuestra Belén, y cuando sus compis se enteraron de que se casaba en Gandia, la enviaron a vernos. Y todavía estamos limpiándonos las babas, francamente. Sigue leyendo

El cumpleaños rosa y cuqui de Sara

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Si no sois “muy de rosa” esta mesa dulce no es para vosotros. Porque esta en concreto, amigos, es la madre de todas las mesas dulces en color rosa. Cariñosamente la he bautizado como “Muerte por cuqui”. Sigue leyendo

El bautizo rústico de Martina

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Este sábado, en Sugar House tuvimos el enorme placer de participar en el bautizo de Martina. Sus papás viven en Barcelona por motivos de trabajo y contactaron con nosotros para que preparáramos una mesa dulce muy especial. Mireia, la madre de la peque, tenía muy claro cómo iba a ser la decoración del evento y nos puso muy fácil elegir el estilo de la mesa. Rústica, pero muy limpia y elegante. Sigue leyendo

La mesa dulce para la boda playera de Nacho y Bea

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La mesa que os traigo hoy es muy especial por varios motivos. En general, en Sugar House nos chiflan las bodas, pero si los que se casan son unos novios a los que adoramos desde el momento en que les conocimos, nos piden una mesa con un diseño que nos encanta y, como colofón, la boda es en la playa, pues ya nos morimos de amor. Sigue leyendo

La comunión de Marta: Esta semana tocan perritos

Esta semana hemos estado en la comunión de Marta, en la que nos ha encantado participar por un montón de motivos. Así que les damos las gracias desde ya tanto a Marta como a sus padres, porque  no sólo han sido geniales, sino que han confiado en nosotros y en nuestras sugerencias en todo momento. Sigue leyendo

Hummingbird cake

¿Sabéis eso de “en casa del herrero, cuchillo de palo”? Pues ea, ya sabéis de qué va esto.

Porque cuando tienes entre manos un informativo de radio, un curso online, toneladas de cajas sin abrir y miles de cosas que hacer, se cierne sobre ti una nube negra que hace que termines por convertirte en la peor novia del universo. Eso es. Porque llega el día en que tienes que hacerle algo especial a tu chico por su cumpleaños, y se te echa el tiempo encima.

Y para eso sólo hay una solución: Una comida campestre con los amigos y la tarta más rica del mundo mundial. Bueno vale, igual no todos sois “muy de campo”. Pero prometo que a partir de ahora todos seréis “muy de esta tarta”. La Hummingbird cake (tarta ruiseñor), un clásico de la famosa pastelería Hummingbird bakery.

Es un bizcocho de plátano y piña con relleno y cobertura de crema de queso, que está espectacular. Sólo os digo que se escucharon frases como “Qué bueno está esto, ¿lleva plátano?”, o “Espectacular” o “De lo mejor que has hecho”.

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Hice una pequeña modificación, y cambié el buttercream del exterior por uno de dulce de leche que estaba… ¡Ñam! (hacía calorcete, y el pobre estaba ya un poco tristón cuando hice la foto). El relleno sí era el tradicional, de crema de queso. Y la combinación, buenísima.

Y lo del mensaje del topper no es una equivocación. No amigos, todo tiene una explicación. La tarta era para celebrar su cumpleaños, y pensando en cómo podíamos hacerlo un poco más especial, me quedé mirando la foto del año pasado pensando algo así como “busca las siete diferencias”. Y sólo encontré una: El chico de la película ahora lleva barba.

Así que ahí está, el juego de palabras entre “beard” (barba) y “birthday” (cumpleaños). Feliz “día de la barba” a todos.

Si se veía así por dentro, imagináos lo buenísima que estaba

Si se veía así por dentro, imaginaos lo buenísima que estaba

Hummingbird cake

Receta adaptada del blog ‘Call me cupcake’

Para el bizcocho (3 capas de 15 cm):

  • 253 g harina
  • 240 g azúcar blanco
  • 1/2 cucharadita bicarbonato de soda
  • Pizca de sal
  • 1/2 cucharadita canela
  • 2 huevos
  • 110 ml aceite vegetal (de girasol, por ejemplo)
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
  • 135 g piña en su jugo (sin escurrir)
  • 2 plátanos medianos maduros

Para la crema de queso:

  • 60 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 120 g queso crema
  • 300 g icing sugar

Para el buttercream de dulce de leche:

  • 150 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 75 g icing sugar (este buttercream siempre queda muy espeso, así que utilizamos poco azúcar con la intención de poder esparcirlo cómodamente con la espátula)
  • 1 cucharada dulce de leche

Parece que esta receta lleva muchas cosas, pero la receta es facilísima. Empezamos, como siempre, precalentado el horno a 180ºC con la bandeja en el centro.

En un bol grande, mezclamos todos los ingredientes secos: Harina, azúcar, bicarbonato, sal y canela. Reservamos.

Preparamos tres cacharritos pequeños. En uno batimos los huevos, en otro machacamos los plátanos y el último machacamos la piña (podemos triturar las rodajas, pero quizás perdamos el sabor de la piña entre tanto plátano, así que prefiero dejarla medio a trocitos).

En otro bol grande, mezclamos todos los ingredientes húmedos: Los huevos, el plátano, la piña, el aceite y el extracto de vainilla. Batimos hasta obtener una mezcla homogénea.

Incorporamos los ingredientes húmedos en el bol de los ingredientes secos y mezclamos hasta que la harina esté integrada.

Vertemos nuestra mezcla en un molde engrasado y enharinado de 15 cm de diámetro. Metemos en el horno durante 1h aproximadamente (en mi horno tarda 1h y 10 min), hasta que al pinchar el centro del bizcocho con un palillo salga limpio. Dejamos enfriar en una rejilla.


Mientras se enfría el bizcocho, preparamos la crema de queso. La receta la podéis seguir aquí. También preparamos el buttercream de dulce de leche: En el bol de la batidora (o con una batidora eléctrica de varillas duras) batimos la mantequilla con el azúcar a velocidad alta, hasta que la masa se aclare un poco, agregamos el dulce de leche y volvemos a batir. Pero, ¡eh!, podéis utilizar sólo una de las dos cremas, la que más os guste.

Con el bizcocho completamente frío y con la ayuda de una lira o de un cuchillo de sierra grande, dividimos el bizcocho en 3 capas. Colocamos una buena cantidad del relleno de crema de queso sobre la capa base y colocamos la siguiente. De nuevo crema, y la última capa de bizcocho. Con la ayuda de una espátula alisamos el sobrante. De nuevo con la espátula, alisamos nuestro buttercream de dulce de leche alrededor de la tarta.

¡A comer! Que disfrutéis del beard-day, y si es con un buen bocata de jamón, en el campo y rodeados de azahar, mejor.

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El motivo de nuestra pequeña ausencia

¡Vaya una manera de empezar! ¿Sabéis eso que dices “mañana empiezo, y lo llevaré todo al día, bla bla…”? Pues esa era la idea con este blog, y al principio fue bien, hasta que llegó el especial de Halloween

Vale, con los tres cursos que había previstos podíamos lidiar, incluso tenía ya pensadas un par de entradas con temática para la semana de Halloween que habíamos anunciado para que esto no quedara completamente desierto durante esos días. Pero ya se sabe que las cosas nunca salen como planeas.

El jueves recibimos de una compañera un encargo gordísimo para el lunes. ¡Para el lunes, desde el jueves! No habría sido tan grave si no hubiese sido porque el viernes y el sábado el obrador de la tienda iba a estar completamente ocupado. Y si el viernes y el sábado no podíamos trabajar en el encargo y era para el lunes por la tarde… Exacto, teníamos el domingo y el lunes para prepararlo todo a contrarreloj (de hecho, si alguno os pasasteis por la tienda el lunes y visteis cerrado, ya conocéis el motivo).

Así que desde el viernes que empezamos con los cursos, no hemos tenido tiempo ni de pararnos a pensar en lo cansadísimos que estábamos. Hasta que llegó el lunes por la noche y la tensión acumulada hizo estragos. Yo ya estaba alucinando con clavarme palillos para que no se me fuera la cabeza para atrás en el coche (sí, flipando con soluciones para modelados de fondant, así estaba la situación a esas alturas), y creo que a las 21h ya estábamos todos más que dormidos.

Y ayer aún nos duraba la resaca. Como si por la noche una apisonadora hubiera pasado por encima de nuestras camas.

Pero hoy ya estamos recuperados y tenemos muchas ganas de enseñaros qué ha estado pasando en Sugar House. Para empezar, los cursos del especial de Halloween no podrían haber ido mejor. Tuvimos unas alumnas estupendas en los cursos de galletas terroríficas y de cupcakes de miedo. Y bueno, los niños… Sólo veíamos brujitas, monster, vampiros y diablillos dando vueltas por el taller con sus delantales especiales de Halloween y sus galletas decoradas, ¡fue genial! Mil gracias a los padres por traerlos y dejarnos formar parte de algo tan divertido. Ellos se lo pasaron pipa, ¡pero nosotras más!

Las alumnas más guapas que un curso de cupcakes de Halloween podía tener (¡Nos faltan las del curso de galletas! ¡Enviadnos alguna foto chicas!)

Los peques, cuando el taller aún conservaba la calma y ellos aún llebavan puestos sus delantales :P

Los peques, cuando el taller aún conservaba la calma y ellos aún llebavan puestos sus delantales :P

Nuestros peques también son unos artistas

Nuestros peques también son unos artistas

Bueno, y ahora toca hablar de la madre del cordero: El encargo del lunes. Se trataba de una mesa dulce para el cumpleaños de 3 niños y un adulto, cada uno con su tarta con una temática diferente, lo que hace que la jefa casi se vuelva loca pensando en cómo unificar la temática de la mesa. En el último momento la tarta del adulto (que tenía forma de tarrina de helado, con tres bolas, nata montada, guinda y un cocinero modelado en fondant incluido) dejó de formar parte de la mesa y la entregamos a parte, por eso no aparece en las fotos.

Y para que todo quedara en consonancia, elegimos una temática multicolor, que nos venía muy bien, tanto porque las tartas eran diferentes como porque el cumpleaños era para dos niñas y un niño. Así que preparamos la guirnalda y un montón de etiquetas con forma de caramelos de colores, que daban el toque ideal a una mesa llena de cuches y al carrito que la acompañaba, donde cada nene que asistía al cumpleaños tenía una cajita para guardar todos los dulces que quisieran.

Las tartas de cada uno de los peques iba a juego con las galletas con la forma de sus iniciales. Minicupcakes de colores de nata y vainilla, piruletas de oreo y un montón de chuches completaban la mesa.

Este fue el resultado (sentimos que algunas de las fotos estén un poco oscuras, pero la fiesta era al aire libre y ya se empezaba a hacer de noche). Esperamos que os guste.

¡Perdonad este rollazo de post! Pero teníamos que volver después de estos días de trajín, y ¿qué mejor manera de hacerlo que contándoos qué es lo que hemos hecho?

Prometemos incluir mañana un post sobre Halloween, y como vamos escasos de tiempo, ¡preparáos para otro tochete de texto y fotos! :D

Los novios quieren MORADO (segunda parte)

Cuando Carmen nos encargó la mesa dulce para su boda con Abdel, que los colores elegidos fueran morado y oro nos pareció sólo una casualidad, pero la verdad era… ¡que el morado había vuelto!

Sin embargo, la mesa de Abdel y Carmen no podía ser más especial. Empezando por el tema, acorde con la decoración de estilo marroquí de la boda, y siguiendo por la comida que servimos a los invitados. Además, la mesa estaba situada en el jardín del Monestir de Sant Jeroni (en Rótova), que no puede ser más bonito y en el que todo luce mucho más.

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Los motivos de la tarta que coronaba esta mesa imitaban los damasquinados en oro, y estaba flanqueada por dos farolillos dorados y un marco de fotos preciosos.

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Esta pareja quería que sus invitados tuvieran la merienda preparada al salir del salón para pasar la tarde en el jardín. Y no querían cualquier cosa, sino raciones grandotas de repostería tradicional, ¡claro que sí!

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Porque no sólo de galletas y cupcakes vive el hombre. ¡Estuvo genial!